Texto producido para la lectura inaugural del Movimiento XXXO

Leído por Álvaro Yélamos, ideólog+ del movimiento, el 4 de octubre de 2014, dentro de la XI Semana de la Arquitectura de Madrid, en el edificio LaSede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Antiguo edificio de las Escuelas Pías de San Antón, en la calle Hortaleza 63, con motivo de la inauguración y apertura del coloquio Transformando sociedad, en la I edición XXXO

Existen dos acepciones para la palabra arquitecto. Una la conocemos todos los presentes aquí hoy, sin embargo, la palabra arquitecto, tiene también una acepción en griego antiguo, que remite a lo sagrado, a la cosmogonía, al origen. Precisamente, a esa acepción de la palabra arquitecto, es a la que me gustaría hoy referirme desde el movimiento que vamos a presentar:  XXXO. Para el movimiento XXXO es importante no renegar del origen, del pasado, en pos de construir un mejor futuro. Mirar al pasado para comprender el presente. Mirar al pasado para construir el futuro. Concebir la historia, y el patrimonio arquitectónico que da cuenta de la misma, como algo sagrado. Me llamo Álvaro Yélamos. Soy arquitecto. Pertenezco a una generación a la que se ha denominado como generación perdida. Una generación perdida es una generación sin futuro, desarraigada, sin raíces. ¿Qué otra cosa puede hacer aquel que no tiene futuro, salvo mirar al pasado? ¿Qué puede hacer una generación extirpada de raíz, una  generación perdida, para adueñarse de su historia? En definitiva… pertenecer. Desde el movimiento XXXO proponemos crear puentes, lazos entre las diferentes disciplinas y generaciones, concibiendo la arquitectura y por ende al arquitecto como posibles transformadores de la sociedad. Creemos que es necesario recuperar la parte más humana de nuestra disciplina, devolver la ciudad a los ciudadanos. Hacer de aquellos espacios de alto valor testimonial,  un lugar de encuentro en el que, parafraseando al filósofo Walter Benjamin, todos tengamos una cita con nuestros antepasados para, de ese modo, crear una red que sostenga el futuro. Sí, somos una generación perdida, pero la nuestra, nuestra generación, es también la generación en red.

 

Aprovecho en este momento para saludar a todos aquellos que nos están viendo detrás del monitor en Streaming, hola Esther. Esther es uno de esos jóvenes que se han tenido que marchar del país por la falta de empleo. Está en Australia. Esther es mi hermana. Beso. Beso. Beso. Abrazo. 

 

Perdón por la divagación personal, es la falta de experiencia. Lo normal en los coloquios es empezar por los agradecimientos. Así que agradezco, en primer lugar, a todos los que nos estáis acompañando hoy. Al colegio de Arquitectos de Madrid el espacio y la visibilidad que nos han dado dentro de la semana de la Arquitectura, a la comisión de Jóvenes arquitectos por ser inicio del movimiento, a la Mutualidad de los arquitectos HNA por patrocinarnos y a la ETSAM (Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid) por el apoyo institucional. Asimismo, quiero mostrar mi agradecimiento a los compañeros de este viaje: Galería Dionís Benassar, a la Fundación de Arte, a No tapa TV y a Radio 3 (Radio Nacional de España).

Y… volviendo de nuevo al tema de este coloquio, la presentación del movimiento XXXO. Simplemente decir que XXXO pretende unir la arquitectura y los nuevos lenguajes artísticos en un abrazo que dote de nuevo sentido a la profesión del arquitecto.

Hemos empezado hablando de raíces, de principios, de origen, y creo conveniente en este momento explicar cómo y por qué surge la idea del movimiento que hoy celebramos aquí.

En Julio del año pasado, trabajé como director de producción del Festival Rizoma. Este festival se localizó en Martín de los Heros y Plaza de España donde llevamos a cabo diversas acciones. En el transcurso del trabajo, durante un paseo con la directora del Festival y ante el lamentable estado y uso de algunos edificios de Plaza de España, mantuvimos un interminable diálogo que, como todo buen diálogo, en lugar de acabar con respuestas quedó abierto a más preguntas. Dos de ellas siguieron resonando durante largo tiempo en mi cabeza: La primera tenía que ver con la idea de legado y con la postura ética que un profesional de este sector debe adoptar frente al abandono del patrimonio cultural arquitectónico; la segunda, como pregunta era más simple, pero no menos compleja de llevar a cabo:  ¿Qué hacer? Estas cuestiones fueron el motor que nos llevaron a ponernos en contacto, por un lado, con Madrid: Patrimonio y Ciudadanía y, por otro lado, con  el Curso de Postgrado de Instalaciones Efímeras. Madrid: Patrimonio y Ciudadanía, hizo que conociéramos en profundidad cuál es la situación real de muchos edificios históricos de nuestra ciudad. Nos habló del desconocimiento de la sociedad ante este asunto. (Todos sabemos que, nuestro país tiende, desafortunadamente, a la desmemoria). El curso de postgrado en Instalaciones Efímeras, nos hizo vislumbrar una solución para hacer llegar esta problemática al ciudadano de a pie, nos mostró posibles estrategias de mejora de la ciudad mediante la utilización de diferentes disciplinas artísticas. Acababa de nacer XXXO.

Desde nuestro movimiento pretendemos reinventar las posibilidades de la profesión. Ante la dificultad de producir obra nueva y la falta de protección de nuestros edificios emblemáticos, desde la comisión de Jóvenes Arquitectos del Colegio apostamos por repensar la figura del arquitecto  como guardián de nuestro patrimonio, como guía para la sociedad. Pero queremos hacerlo desde nuestro lugar, y ya hemos dicho que nuestro lugar es el lugar de los perdidos. Así que nos gustaría centrarnos en los paisajes olvidados, en las localizaciones de aura decadente, en definitiva, en todas esas capillas marginales, lugares que han quedado en la cuneta de la historia.

Como el frontón Beti Jai. También denominado, y cito, “vaticano de las pelotas” . El frontón Beti Jai era uno de los treinta que teníamos en Madrid a finales del XIX. Tapadera de jugadores empedernidos, comienza su declive en 1920 cuando Primo de Rivera prohibe las apuestas. Se reconvierte entonces en fábrica de automóviles, garaje, comisaría y cárcel durante la guerra, espacio de ensayo para las bandas musicales falangistas, fábrica de escayolas y de nuevo, taller de automóviles. O los cines Alba, antigua sede del periódico El Imparcial y que cuando las rotativas de la imprenta dejaron de funcionar fue reconvertido en cine. Desde los ochenta uno puede ver en su programación películas como “Cochinadas en pareja” Lo que supuso un lugar de encuentro para todo tipo de sexualidades marginales. Además de las historias personales que se plasman en sus butacas, es el último cine X de Madrid y sólo por ello, ya merece nuestra atención. O el búnker de Miaja, un refugio militar a 15 de metros de profundidad, sobre el que se extiende el jardín del capricho, un jardín de ensueño. Esa combinación nos hace ver en ese lugar una metáfora de nuestra sociedad. Y hablando de nuestro presente, ¿qué mejor que la urbanización inacabada de Pitis para dar cuenta de él? Explanada de carreteras y farolas en la que no se llegaron a construir las viviendas y que ahora se ha convertido en lugar de pillaje para ladrones y yonkies. Cuando paseas por la urbanización de Pitis, uno parece estar en un nudo espacio-temporal en una suerte de videojuego postapocalíptico. Lo mismo sucede con el templo de Debod ¿un templo del Antiguo Egipto junto a la M30 de Madrid? Es, sin duda, un claro ejemplo del tipo de paisajes en los que queremos centrarnos. Paisajes de la decadencia, paraísos perdidos. Como la Antigua Sede de la real Compañía Asturiana de Minas, una preciosa construcción ecléctico-monumental que data también de finales del XIX y cuyo arquitecto fue asesinado a las puertas del edificio. A manos de un alumno.  Me pregunto… ¿qué pensaría el arquitecto en ese momento? Y también … ¿Qué pensaría el alumno? Y sólo por eso merece estar en esta lista en la que no quiero extenderme más en este momento. Perocreo que ha quedado suficientemente claro que todos ellos, son lugares llenos de historias personales, las historias de los derrotados, de los perdidos, de los que no están donde tienen que estar. Todos esos lugares son templos de la Historia de Madrid.

Miguel de Unamuno hablaba de la “intrahistoria” para referirse a aquella masa silenciosa de la que nada se dice y que, sin embargo, construye la historia real. Para el filósofo, la historia real es la historia de los hombres y mujeres anónimos, aquellos que no aparecen ni en las noticias, ni en los libros de texto. Esas “vidas intrahistoricas”, en palabras del propio autor, constituyen la verdadera tradición, la tradición eterna, no aquella que se busca en libros, papeles, monumentos o piedras.   Desde XXXO, como si de una utopía del filósofo se tratase, queremos volver a llenar de voces  nuestros edificios históricos, hacer que los ciudadanos y ciudadanas puedan habitar estos espacios.  Confiamos en que los pilares de una sociedad se ubican en cada una de las personas concretas que la componen, en cada una, con nombre y apellidos. Queremos centrarnos en aquellos que fueron olvidados, exiliados de la sociedad, como nosotros. En aquellos que no tuvieron voz en la historia. Esther, ¿sigues ahí? Perdón, perdón de nuevo. No estoy acostumbrado a hablar en público, es la falta de experiencia.

Convendría hablar, en este momento, de algunas de las lineas de acción que pretendemos sean los siguientes pasos de este movimiento durante sus próximas ediciones. Así, en este primer año 2014-2015 centramos toda la programación en un eje temático que tiene que ver con el análisis, la reflexión y el juicio de la situación social, cultural y tecnológica actual.  En definitiva, queremos dibujar un croquis del presente madrileño. Para ello, hemos pensado en una serie de coloquios y conferencias, programas televisivos y de radio en directo, espectáculos audiovisuales, instalaciones interactivas y performances, así como espectáculos teatrales, cinematográficos, y exposiciones culturales de toda índole que den cuenta de nuestro presente. En definitiva, fusionar la creación audiovisual, así como otras disciplinas artísticas, con la arquitectura.

Pero la unión de la arquitectura con otras disciplinas artísticas no es nueva, pensemos si no en el clásico binomio Le Corbusier-Xenaquis y su “poema electrónico”. “Poema electrónico” fue una construcción efímera que  fusionaba arquitectura, imagen y sonido. Su construcción se ideó partiendo del lenguaje de composición musical y el planteamiento resultó muy radical para la época. Ser radical, no es otra cosa que ir a las raíces. Y eso es algo que sabía muy bien Le Corbusier y, de algún modo, en esa base se asienta la creación de su Modulor, un sistema de medidas a la escala humana del momento inspirado en el que ya ideara en el Renacimiento Leonardo Da Vinci.

Xenaquis y Le Corbusier creían en la necesidad del orden para salvarnos del caos.

Al igual que en el Renacimiento creían en la vuelta a las proporciones clásicas, para salvarse del Barroco.

Nosotros, hijos de la postmodernidad, una época, sin duda, barroca. Creemos en reinventar las formas tradicionales para poder expresar el futuro.

XXXO rompe con la postmodernidad, porque entiende la identidad, al igual que en el Renacimiento, como una identidad universal. Una identidad colectiva. Una identidad en Red.

Partimos del hombre como escala de medida, como ya hicieron otros antes que nosotros, para concebir el futuro.

Por eso, podemos decir que XXXO nace en época de caos, de peligro, pero desde la esperanza.

 

A  través de la fusión entre lo virtual y lo real. Entre el arte y los edificios históricos. Deseamos reescribir el pasado y también el futuro arquitectónico. Concebimos la arquitectura como espectáculo, como ficción, otorgando la misma validez a la piedra y a la idea, a la historia y a la imaginación, a lo real y al espectáculo. Numerosos pensadores como Maffesoli, Feuerbach, o Guy Debord han calificado así nuestra sociedad: “La sociedad del espectáculo”. El propio Rem Kolhaas, uno de los arquitectos más influyentes de los últimos quince años, habla de la arquitectura contemporánea como “una ficción total en la que los edificios son de cartón piedra”. Compartimos las ideas de estos pensadores, y su pesimismo, pero si nos comprometemos con sus pensamientos es para tomar impulso. Queremos hacer de nuestras carencias una virtud. Por ello apostamos por la imaginación, por lo virtual, por la representación. Porque la representación es creación y desde ese lugar podemos imaginar el mejor de los mundos posibles. Crear el paraíso.

En la programación de actividades de XXXO se atenderá de forma preferente a los nuevos lenguajes y a los artistas emergentes en pos de acercar lo nuevo a lo viejo , la vanguardia a la tradición, creando lazos que fomenten el interés, tanto por nuestro pasado histórico, como por el arte del futuro. Abrazando las generaciones pasadas desde una visión profética. Ya que creemos que el desarrollo constante de nuestra actividad es beneficioso como motor de transformación y mejora de la sociedad madrileña y sus habitantes.

Además, en esa idea de ser radicales, esto es, volver a las raíces, queremos hacer coincidir los puntos  de clímax del movimiento con la antiguas fiestas dionisias. Las primeras fiestas culturales de las que se tiene noticia en Occidente.

Las dionisias eran representaciones, celebraciones rituales en las que se danzaba y se cantaba en honor a Dionysos, dios del vino. En las dionisias se representaron los primeras obras de teatro, las tragedias, que eran cantos e imágenes en un edificio que se pensó para que esos cantos fueran compartidos por toda la sociedad: el teatro. Teatro significa lugar para la contemplación, en definitiva, para la comprensión. En las tragedias se cantaba el presente y los habitantes de la Antigua Grecia lo contemplaban.

En XXXO partimos de la creación audiovisual, (de nuevo: música e imagen) y, teniendo en cuenta la arquitectura, revalorizándola como lugar de encuentro, queremos contemplar el presente, cantar el presente como en la Antigua Grecia, por ello queremos centrar las dos etapas del movimiento en dos ejes temáticos:

Una primera etapa en la que toda la programación girará en torno a la idea de caos. Y una segunda etapa  en las que nos centraremos, coincidiendo con el inicio de la primavera, en la idea de orden, de… Renacimiento.

En la Antigua Grecia las fechas de las dionisias se eligieron teniendo en cuenta las fechas de siembra y recolección de la cosecha. El arte estaba al servicio de los ciudadanos, diseñado a la escala humana, como el Modulor de Le Corbusier, o el hombre de Vitrubio del renacentista Da Vinci.

XXXO está también pensado a escala humana, diseñado a escala humana y dirigido a todos los ciudadanos y ciudadanas, en el sentido clásico del término en el que eran considerados actantes de su propia representación de su propia realidad social.

XXXO está también dirigido a todos aquellos arquitectos que se encogieron en la soledad de sus habitaciones y que, pese a todo, vieron como brillaba el futuro en un instante de peligro.

Muchas gracias. 

Autora Lola Blasco 

Premio nacional de literatura dramática 2016

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